Mauricio Calle Z.

Curiosamente entre septiembre y octubre del 2017, algunos periódicos de nuestro país, y, contra todo pronóstico el periódico el Colombiano de la ciudad de Medellín, incluiría en sus columnas de opinión la celebración del aniversario de por lo menos alguno de estos tres acontecimientos que revolucionaron la historia de la humanidad y del pensamiento occidental. Recordaban, o los 500 años de la reforma luterana, los 150 años de una obra excepcional como lo es El Capital de Karl Marx o los 100 años de la Revolución Rusa. Sin embargo, las columnas, tal como podrá apreciar el lector que desee confrontarlas, terminarían siendo vituperadas por su contenido, que al parecer de algunos nescientes colombianos de sana inteligencia, son el reflejo de que nuestro país va en dirección a las fosas del comunismo castro-chavista: una “categoría del miedo” que se ha popularizado en los últimos tiempos y que se ingeniaron nuestros amigos del sector más conspicuo de la dirigencia y banca colombiana.   

Una paloma en tierra de nadie

Mauricio García

 Hace un año, como pocas veces había pasado en Colombia, el pueblo había sido reunido para empezar a decidir sobre su futuro en un plebiscito que hacía un llamado histórico con el compromiso social. Como ya sabemos, los resultados fueron absurdos. Con un margen de diferencia muy pequeño, y valga decir que también con una participación pírrica respecto a lo que se decidía, el resultado no fue favorable ante el llamado de la historia. Las condiciones ideológicas que apostaban a la guerra, al lucro personal y de ciertos sectores privados, como también de algunas convicciones absurdas, dieron cabida a algo que debió hacerse desde un principio, a saber, la firma de un tratado sin la consulta a las personas. Un país poco educado no puede decidir todavía por sí solo, más cuando la educación en su sentido no sólo institucional ha estado dirigida por unos intereses políticos y económicos.