Santiago Torres Sierra

 

A una semana de la derrota de la consulta anticorrupción los análisis maniqueos se virilizan entre quienes creen que los corruptos ganaron y quienes ven en una consulta popular con alta participación un paraíso de cucaña. Pero adornar la derrota o hacer un berrinche político ante la incapacidad de los sectores subalternos de convertirse en poder, de nada sirve a menos que la derrota se tome por vocación y la correlación de fuerzas actual adormezca a quienes buscamos cambios estructurales en esta sociedad por la misma comodidad que da la marginalidad.

Por:

Rafael Rubiano Muñoz

Profesor Titular

Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.

Karl Marx, en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (1851), una de las obras de análisis de coyuntura política excepcional en la historia del pensamiento político moderno, da cuenta de varios asuntos, que para el caso colombiano en medio de la expectativa por la segunda vuelta para la elección presidencial,  son fundamentales a la hora de analizar lo que ha sucedido el 27 de mayo pasado y lo que vendrá. De un lado, indica que, para analizar un suceso político es obligatorio reflexionar sobre el pasado, esto es, vincular el acontecimiento político con la historia, lo que en últimas quiere decir que para lograr comprender un hecho político inmediato es imprescindible conectarlo con los múltiples procesos políticos del pasado.

Mauricio Calle Z.

Curiosamente entre septiembre y octubre del 2017, algunos periódicos de nuestro país, y, contra todo pronóstico el periódico el Colombiano de la ciudad de Medellín, incluiría en sus columnas de opinión la celebración del aniversario de por lo menos alguno de estos tres acontecimientos que revolucionaron la historia de la humanidad y del pensamiento occidental. Recordaban, o los 500 años de la reforma luterana, los 150 años de una obra excepcional como lo es El Capital de Karl Marx o los 100 años de la Revolución Rusa. Sin embargo, las columnas, tal como podrá apreciar el lector que desee confrontarlas, terminarían siendo vituperadas por su contenido, que al parecer de algunos nescientes colombianos de sana inteligencia, son el reflejo de que nuestro país va en dirección a las fosas del comunismo castro-chavista: una “categoría del miedo” que se ha popularizado en los últimos tiempos y que se ingeniaron nuestros amigos del sector más conspicuo de la dirigencia y banca colombiana.   

A propósito de los cien años de la Reforma Universitaria de Córdoba y de los cincuenta años de Mayo de 1968, presentamos a los lectores unas reflexiones acuciantes, que podríamos llamar los laberintos insolubles y las encrucijadas irresueltas de la universidad. En mayo de este año se conmemoran algunos sucesos que impactaron la vida universitaria del mundo, y no obstante su repercusión, al día de hoy, ni se evocan, ni son objeto de conmemoración, menos aún, nutren una forma de pensar diferente nuestro entorno académico-administrativo, cada vez más engullidos en un mundo cuya unidimensionalidad, para decirlo con Herbert Marcuse, viene aplastando la imaginación y la anticipación, valores esenciales de la creatividad universitaria.

Una paloma en tierra de nadie

Mauricio García

 Hace un año, como pocas veces había pasado en Colombia, el pueblo había sido reunido para empezar a decidir sobre su futuro en un plebiscito que hacía un llamado histórico con el compromiso social. Como ya sabemos, los resultados fueron absurdos. Con un margen de diferencia muy pequeño, y valga decir que también con una participación pírrica respecto a lo que se decidía, el resultado no fue favorable ante el llamado de la historia. Las condiciones ideológicas que apostaban a la guerra, al lucro personal y de ciertos sectores privados, como también de algunas convicciones absurdas, dieron cabida a algo que debió hacerse desde un principio, a saber, la firma de un tratado sin la consulta a las personas. Un país poco educado no puede decidir todavía por sí solo, más cuando la educación en su sentido no sólo institucional ha estado dirigida por unos intereses políticos y económicos.